En cuarto grado estamos explorando distintas formas de resolver un enigma, siempre desde situaciones con las cuales niños y niñas puedan involucrarse afectivamente, dibujando y pasando las experiencias por el cuerpo y por el calor del corazón.

Y entonces sucede la magia: la matemática se vuelve una fiesta, nos llena de calor anímico, y nos permite desarrollar estrategias para enfrentar la adversidad si se torna difícil, la tolerancia y la constancia para volver a intentar. Se robustece la voluntad y se experimenta en el quehacer, la certeza de que podemos superar los desafíos que la vida nos presenta, más tarde o más temprano, si no bajamos los brazos, si nos apoyamos en otros y otras, si nos permitimos equivocarnos, y si confiamos en el tiempo y el proceso.  Así, parece que realizamos operaciones matemáticas, lo cual es en parte cierto,  pero lo que en realidad sucede es que nos desarrollamos en toda nuestra humanidad para una vida futura más plena y libre.

Maestra Florencia

(En las fotos, trabajos de niños y niñas de cuarto grado utilizando el método francés y el algoritmo tradicional)