Trabajos anuales o el desafío de culminar la escolaridad Waldorf

Nov 12, 2012   //   by Clara de Asis   //   Artículos  //  No Comments

Por Doris Unger, Lidia Vilchez,
Tamara Henke, Oscar Velázquez (Grupo Coordinador)

No hemos de preguntarnos qué necesita saber y  conocer el hombre para mantener el orden social establecido, sino qué potencia hay en el hombre y qué puede desarrollarse en él.  Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de las jóvenes generaciones.


Rudolf Steiner

 

Cuando luego de 12 años de escolaridad, los jóvenes presentan sus investigaciones de todo un año, la comunidad entera puede apreciar a individualidades que con seguridad exponen sus experiencias, lecturas y sobre todo sus reflexiones personales acerca del tema que eligieron un año antes.

En 11mo. año, alrededor de agosto – septiembre, comienza un largo proceso, que culminará al año siguiente para la misma fecha. Se comienza reflexionando acerca de las preguntas que cada uno tiene en la vida. Este es un momento muy especial, el tema elegido le tiene que brindar al joven una vivencia que le abra la posibilidad de plasmarlo en la vida concreta, ya que la búsqueda y profundización no sólo será abordada de una forma intelectual, sino que se realizarán experiencias que lo conectarán con la realidad del mundo de una manera propia, mediante una relación activa, encendida de voluntad. Y es a partir de la motivación interior y del interés desde donde se desarrollarán esas posibilidades y capacidades en cada uno.

De manera que el trabajo debe tener dos cualidades esenciales: tiene que contribuir al desarrollo individual y ser necesario en el mundo.  En toda ocasión se le aconseja al joven proponerse una tarea, una misión, que tiene demanda en el mundo.

Es a partir de las preguntas que tiene el joven que lo moverán a investigar la respuesta.  La decisión del tema es una verdadera lucha y el alumno es acompañado por el tutor guía desde el primer momento.

El tutor es un entendido en el tema y es elegido por el joven. Luego le es asignado a cada joven un coordinador que es el referente escolar y lo acompaña durante todo el proceso. Se firma un compromiso en el que el joven, junto a su tutor como responsable, se compromete a realizar las actividades y lecturas pertinentes del tema elegido.

El joven se reunirá semanalmente con su tutor y en la escuela con su coordinador. Ambos velarán  por que el trabajo se desarrolle adecuadamente respetando los intereses y preguntas del estudiante. También colaborarán en animarlo a desarrollar aún más su voluntad en el trabajo.

A lo largo de este proceso, el joven se adentra en un trabajo a medida que va realizando experiencias -en las cuales vivencia por sí mismo el tema-  que, sumadas las lecturas, entrevistas, cursos y  pasantías lo llevan finalmente a encontrar sus propias conclusiones. Así, por ejemplo, luego de realizar un curso en permacultura, se aplicará esta tarea generando o manteniendo un ambiente, aplicando estos conocimientos y experimentándolos. Es decir, se trata del “hacer” y es a partir de este hacer que se comprende.

De todo este material, va surgiendo el borrador del libro, que es entregado a sus coordinadores para ser corregido y que finaliza como un libro elaborado y escrito a mano. En la fecha estipulada se entregan dos ejemplares encuadernados, quedando el original en la biblioteca de la escuela.

Una vez pasada esta etapa, los jóvenes dan una exposición interna ante los profesores y compañeros de 10mo. y 11mo. año a modo de ensayo general, de la que reciben una devolución minuciosa por parte de los coordinadores para prepararse para la exposición pública ante toda la comunidad escolar. Esta es una verdadera fiesta, en la que se hace tangible todo aquello que ese ser fue acogiendo como una semilla en el jardín de infantes, que fue creciendo y madurando a través de la primaria hasta mostrarse como flor en este día, cada cual con su forma, color y perfume. Todos los tesoros adquiridos en la escolaridad se expresan en dicha exposición permitiendo que la propia individualidad brille.

Finalmente, cada joven al culminar realiza una entrega social de su trabajo para otras personas, instituciones, escuelas. Por ejemplo este año, se unieron tres jóvenes que realizaron trabajos de arte, teatro y música, preparando un cuento de hadas y lo entregaron a la Casa Ita Wegman, un centro de día para niños, jóvenes y adultos con discapacidad. Además lo mostraron como exposición artística el día de sus presentaciones públicas.

¡Felicitamos a la quinta promoción del Clara de Asís por sus trabajos realizados y les damos la bienvenida a los jóvenes del 11mo. año que acaban de comenzar su trabajo anual!

Agradecemos a padres, tutores, asesores y a toda la escuela que de una u otra forma colabora para que estos días realmente sean una fiesta.