Este viernes 10 de abril fue la cena de bienvenida a las familias nuevas.
Por primera vez participé como familia anfitriona, por 9no grado.
Fue una experiencia colmada de sentido, con testimonios divertidos, conmovedores y elocuentes, todo en un ámbito donde abundó el amor y la comunidad.

Inició con Carlos Vargas contando la historia de nuestra querida escuela, con notas de humor, y un profundo reconocimiento al trabajo, entrega y dedicación de quienes fueron y son parte de este camino, de hace más de 30 años.
Luego los testimonios de dos jóvenes egresados, orgullosos de su escolaridad, sus amistades, sus maestros, su recorrido. Me emocionó profundamente escucharlos, verlos seguros y nerviosos, convertidos en pequeños adultos.
También la mamá de Ema contó su recorrido como familia, reconociendo la importancia de ser cuenco y sostén de nuestrxs hijxs.
La comida fue un deleite. Aprovechamos para charlar con las familias nuevas, compartir experiencias, responder inquietudes e iniciar vínculos, que se irán nutriendo año tras año.
Luego se compartió información acerca de las comisiones y su importancia dentro del funcionamiento de nuestra escuela, y cómo trabajan lxs maestros los martes y jueves. Luego Sergio, papá de tercer grado, contó acerca de R.I.S.A. e invitó al plenario del 23 de abril.
El broche de oro fue la música que nos regaló STROPAKUL, banda integrada por maestros, familias y un ex alumno de la escuela.

Solo me quedan palabras de agradecimiento y gratitud ante el trabajo amoroso que se vio en la cena, donde maestras y equipo no docente pensaron cada detalle con cuidado y entrega. Y reafirmo mi convicción de que mis hijas están en el lugar donde deben estar, miradas con amor, respeto y conciencia.

Martina Luci, mamá de Paloma, Jacinta y Juana