{"id":7397,"date":"2024-12-23T20:35:16","date_gmt":"2024-12-23T23:35:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/?p=7397"},"modified":"2024-12-25T15:51:04","modified_gmt":"2024-12-25T18:51:04","slug":"cierre-de-las-ninas-y-ninos-que-pasan-a-primer-grado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/2024\/12\/23\/cierre-de-las-ninas-y-ninos-que-pasan-a-primer-grado\/","title":{"rendered":"Cierre de las ni\u00f1as y ni\u00f1os que pasan a primer grado"},"content":{"rendered":"\n<p>Las familias de los ni\u00f1os y ni\u00f1as de jard\u00edn que pasan a primer grado prepararon un hermoso y delicado teatro, basado en el cuento de Frank Smith sobre los esp\u00edritus de la Naturaleza. Luego, los ni\u00f1os, ni\u00f1as y sus maestras compartieron su bella ronda. Finalmente, la maestra Andrea cont\u00f3 un cuento y las maestras entregaron una seda a cada uno. Fue un momento precioso, suave y lleno de calor. Nuevos desaf\u00edos los esperan el a\u00f1o pr\u00f3ximo, tras el umbral de la primaria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM-1024x768.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7399\" srcset=\"https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM-1024x768.jpeg 1024w, https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM-300x225.jpeg 300w, https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM-768x576.jpeg 768w, https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM-1536x1152.jpeg 1536w, https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM-80x60.jpeg 80w, https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/WhatsApp-Image-2024-12-23-at-2.29.17-PM.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuento original:<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s y Carolina estaban perdidos en el bosque y no sab\u00edan hacia d\u00f3nde ir. No importaba qu\u00e9 direcci\u00f3n tomaran, siempre parec\u00edan perderse cada vez m\u00e1s. Por fin, se sentaron sobre las ra\u00edces de un \u00e1rbol y Carolina se ech\u00f3 a llorar. Su hermano le dijo que no llorara, que ya iban a encontrar el camino, pero la verdad era que \u00e9l tambi\u00e9n ten\u00eda ganas de llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed estaban cuando, de repente, les lleg\u00f3 un d\u00e9bil sonido, como de alguien que se quejaba:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ay, ay, ay\u00fadenme! \u00a1Ay, ay!<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os contuvieron la respiraci\u00f3n y esperaron. Otra vez se oy\u00f3: \u00a1Ay, ay!<\/p>\n\n\n\n<p>-Tal vez s\u00f3lo sea el viento -dijo Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, es alguien pidiendo ayuda -replic\u00f3 Carolina-. \u00bfQu\u00e9 vamos a hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s pens\u00f3 unos instantes. El era el mayor, as\u00ed que deb\u00eda tomar las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vamos hacia el lugar desde donde viene el sonido. Si se trata s\u00f3lo del viento, no encontraremos nada. Y si alguien necesita ayuda, se la daremos, si podemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanitos se pusieron de pie y se dirigieron hacia el sonido, que se repet\u00eda a breves intervalos. Por fin, se toparon con un \u00e1rbol ca\u00eddo. Una pierna sal\u00eda por debajo de \u00e9l. Los pedidos de ayuda proven\u00edan de donde estaban las ramas. Los ni\u00f1os se miraron entre s\u00ed, y de nuevo miraron a la pierna que sal\u00eda del \u00e1rbol.<\/p>\n\n\n\n<p>-Debe haber un ni\u00f1o ah\u00ed abajo -dijo Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-No se queden ah\u00ed parados, \u00a1s\u00e1quenme de aqu\u00ed! -grit\u00f3 una voz de hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os trataron de levantar el \u00e1rbol, pero era pesado y no pudieron sostenerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Espera, tengo una idea -dijo Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy cerca hab\u00eda una enorme piedra redonda, y Nicol\u00e1s la hizo rodar hasta el \u00e1rbol.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cuando yo levante el \u00e1rbol haz rodar la piedra debajo -le pidi\u00f3 a Carolina. Sujet\u00f3 el tronco del \u00e1rbol con ambas manos y lo levant\u00f3 con todas sus fuerzas-. \u00a1Ahora! -grit\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Carolina, que estaba arrodillada, empuj\u00f3 la piedra debajo del \u00e1rbol y Nicol\u00e1s la solt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1S\u00e1quenme de aqu\u00ed! -se oy\u00f3 la voz, nuevamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s agarr\u00f3 la pierna y tir\u00f3 de ella. Apareci\u00f3 otra pierna. Carolina la agarr\u00f3 a su vez y, tirando los dos juntos, sacaron de debajo del \u00e1rbol a un extra\u00f1o hombrecillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se puso de pie y empez\u00f3 a sacudirse la ropa, vieron que no era m\u00e1s alto que Nicol\u00e1s. Llevaba puesto un sombrero verde terminado en punta y casaca y pantalones tambi\u00e9n verdes. Estaba descalzo y ten\u00eda una barba blanca que se prolongaba hasta la cintura.<\/p>\n\n\n\n<p>-Deber\u00edan ense\u00f1arles mejores modales a estos \u00e1rboles y no a caerse sobre uno cuando est\u00e1 durmiendo -gru\u00f1\u00f3 el hombrecillo.<\/p>\n\n\n\n<p>-No fue culpa del \u00e1rbol -dijo Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombrecillo la mir\u00f3 sorprendido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues tampoco m\u00eda -le respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfNo nos va a agradecer? -pregunt\u00f3 Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>-No seas atrevida, Carolina -intervino Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombrecillo mir\u00f3 a una y a otro y se pas\u00f3 la mano por la barba.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, Carolina tiene raz\u00f3n -dijo al fin y, sac\u00e1ndose el sombrero, se inclin\u00f3 casi hasta el suelo-. Les agradezco de todo coraz\u00f3n -agreg\u00f3 luego.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Carolina dej\u00f3 escapar una risita. El hombrecillo se enderez\u00f3, volvi\u00f3 a ponerse el sombrero y ri\u00f3 con ganas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ahora, queridos m\u00edos, cu\u00e9ntenme qu\u00e9 est\u00e1n haciendo aqu\u00ed solos en la espesura del bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>-Estamos perdidos -respondi\u00f3 Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-Conque perdidos, \u00bfeh? \u00bfY c\u00f3mo fue que sucedi\u00f3 tal cosa?<\/p>\n\n\n\n<p>-Ibamos hacia la casa de t\u00eda N\u00e9lida. Ten\u00edamos que tomar el tren que rodea el bosque, pero en lugar de hacerlo, decidimos atravesar el bosque caminando y nos perdimos.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfLo hicieron para ahorrarse el pasaje?<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSon pobres?<\/p>\n\n\n\n<p>-Oh, no -dijo Carolina-, vivimos en una linda casa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tambi\u00e9n quisimos ver si \u00e9ramos capaces de hacerlo -agreg\u00f3 Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mm, muy imprudente, hijo m\u00edo, muy imprudente.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPuede decirnos c\u00f3mo llegar a casa de t\u00eda N\u00e9lida? -pregunt\u00f3 Carolina. &#8211;<\/p>\n\n\n\n<p>El hombrecillo se acarici\u00f3 la barba.<\/p>\n\n\n\n<p>-Creo que puedo ayudarles en eso -dijo-, pero, primero, deben prometerme que no volver\u00e1n a internarse solos en el bosque, al menos hasta que sean mayores.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1O, no, no lo haremos! -exclam\u00f3 Carolina-. Mam\u00e1 y pap\u00e1 y la t\u00eda N\u00e9lida van a estar muy preocupados.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombrecillo mir\u00f3 a Nicol\u00e1s y dijo: -S\u00ed se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>-As\u00ed me gusta -respondi\u00f3 el hombrecillo-. Ahora bien, yo no s\u00e9 d\u00f3nde vive la t\u00eda N\u00e9lida, pero tengo algunos amigos que podr\u00e1n indicarles.<\/p>\n\n\n\n<p>Ay\u00fadenme ajuntar algo de le\u00f1a. Necesitaremos un fuego, de todos modos, si es que vamos a asar las casta\u00f1as que tengo en mi saco.<\/p>\n\n\n\n<p>Juntaron ramas y hojas secas y, despu\u00e9s, el hombrecillo sac\u00f3 de su casaca un f\u00f3sforo del tama\u00f1o de un l\u00e1piz y lo frot\u00f3 contra la roca que a\u00fan sosten\u00eda el \u00e1rbol. Enseguida, se prendi\u00f3 una fogata que ard\u00eda vivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ahora observen -dijo el hombrecillo. Se agach\u00f3 y, tomando una ramita que hab\u00eda ca\u00eddo de la fogata, dibuj\u00f3 una figura en el suelo:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/tri-down.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-\u00bfEst\u00e1s ah\u00ed, Manolo? -pregunt\u00f3-. \u00a1Ah, s\u00ed! Ah\u00ed est\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfD\u00f3nde? -pregunt\u00f3 Carolina, mirando a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira dentro de la fogata.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os miraron dentro del fuego y vieron una peque\u00f1a figura de llamas que les sonre\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ese es Manolo Salamandra -explic\u00f3 el hombrecillo-. Dinos, Manolo, \u00bfd\u00f3nde vive la t\u00eda N\u00e9lida?<\/p>\n\n\n\n<p>Manolo extendi\u00f3 el brazo -que era una lengua de fuego- hacia la derecha e inclin\u00f3 la cabeza tres veces. Despu\u00e9s, desapareci\u00f3, o, al menos, no pudieron verlo m\u00e1s. Solamente llamas danzantes se ve\u00edan en la fogata.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque4.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El hombrecillo mir\u00f3 hacia donde hab\u00eda se\u00f1alado Manolo Salamandra.<\/p>\n\n\n\n<p>-El sudoeste -dijo-, donde estar\u00e1 pronto el Sol. Despu\u00e9s de que comamos las casta\u00f1as, tomen esa direcci\u00f3n. S\u00f3lo sigan al Sol y pronto llegar\u00e1n a la casa de la t\u00eda N\u00e9lida.<\/p>\n\n\n\n<p>Volc\u00f3 una pila de casta\u00f1as de su saco sobre el suelo, ensart\u00f3 una con la ramita que ten\u00eda en la mano y la sostuvo cerca del fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>-Consigan unas ramitas y ensarten algunas casta\u00f1as. \u00a1Son deliciosas!<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os siguieron sus indicaciones y pronto estuvieron comiendo las casta\u00f1as, que eran de veras deliciosas.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 distancia queda la casa de t\u00eda N\u00e9lida? -pregunt\u00f3 Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-El final del bosque no puede estar muy lejos -respondi\u00f3 el hombrecillo-. Y una vez que hayan salido de \u00e9l, podr\u00e1n encontrar su casa, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>-Claro -contest\u00f3 Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombrecillo mir\u00f3 a ambos ni\u00f1os, primero a uno y despu\u00e9s al otro, luego sonri\u00f3 y la piel en el rabillo de los ojos se le frunci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me parece que ambos est\u00e1n muy cansados. Deben dormir un rato antes de seguir, pero primero, les voy a mostrar los signos que pueden usar para llamar a mis otros amigos, si los necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sent\u00f3 en cuclillas y traz\u00f3 tres signos, junto al de Manolo Salamandra. Esto es lo que dibuj\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque5.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-Pueden usar el primer signo para llamar a Pancho Gnomo, el segundo es para llamar a Tina Ondina, y el tercero, para convocar a Silvia Silfo -agreg\u00f3, se\u00f1alando cada signo a medida que los nombraba.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfC\u00f3mo sabremos a qui\u00e9n llamar? -pregunt\u00f3 Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1O, eso es f\u00e1cil! Si tienen un problema de tierra, llamen a Pancho Gnomo; si el problema es de agua, a Tina Ondina; y si el problema tiene algo que ver con el aire, convoquen a Silvia Silfo. Pero ll\u00e1menlos s\u00f3lo si los necesitan realmente. Y deben dibujar el signo correcto primero. \u00bfLos recordar\u00e1n?<\/p>\n\n\n\n<p>Carolina, que estaba sentada contra el \u00e1rbol, cerr\u00f3 los ojos y la cabeza se le cay\u00f3 sobre el pecho. Se hab\u00eda quedado dormida. Pero Nicol\u00e1s mir\u00f3 fijamente los signos y dijo que los recordar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ahora descansen -dijo el hombrecillo-. Tienen un largo camino por delante y el bosque puede encerrar obst\u00e1culos y peligros.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s sinti\u00f3 de pronto mucho sue\u00f1o. Se recost\u00f3 y se qued\u00f3 dormido sobre el mullido suelo del bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>Carolina fue la primera en despertar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Nicol\u00e1s -exclam\u00f3-, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el hombrecito?<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s se incorpor\u00f3, se restreg\u00f3 los ojos y mir\u00f3 a su alrededor. La fogata estaba cubierta de tierra y se hab\u00eda apagado. Los signos que el hombrecillo hab\u00eda trazado en el suelo ya no estaban all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>-Los debe haber borrado -dijo Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>-Los signos. Pero no importa, vamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pusieron en marcha, siguiendo al Sol hacia el sudoeste. Despu\u00e9s de lo que les pareci\u00f3 un tiempo muy largo, pero que en realidad no lo era, oyeron truenos y vieron un rel\u00e1mpago en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Est\u00e1 por llover -exclam\u00f3 Nicol\u00e1s-. Mira, ah\u00ed hay un lugar donde podemos refugiarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia la derecha hab\u00eda una colina con una cueva en la base. Corrieron hacia ella y se apresuraron a meterse, gateando. Se acurrucaron uno junto al otro y miraron c\u00f3mo afuera llov\u00eda a c\u00e1ntaros.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, un rayo cay\u00f3 sobre la colina encima de la cueva y una enorme roca se precipit\u00f3 frente a la entrada, bloqueando la salida. Nicol\u00e1s empuj\u00f3 la roca, pero no logr\u00f3 moverla.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 haremos ahora? -pregunt\u00f3 Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s pens\u00f3 unos instantes. Luego sac\u00f3 del bolsillo la ramita que el hombrecillo hab\u00eda usado para trazar los signos en el suelo y dibuj\u00f3 uno de ellos en el piso de la cueva:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/tri-2.gif\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-Pancho Gnomo, \u00a1ven y ay\u00fadanos, por favor!<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os esperaron expectantes. En el primer momento no ocurri\u00f3 nada, mas luego oyeron un ruido detr\u00e1s de ellos. Se dieron vuelta y vieron a un ni\u00f1o todo vestido de marr\u00f3n, que le llegaba a Nicol\u00e1s m\u00e1s o menos hasta las rodillas. Sin decir palabra, el peque\u00f1o pas\u00f3 entre Nicol\u00e1s y Carolina, se acerc\u00f3 a la roca, le dio un puntapi\u00e9 y \u00e9sta cay\u00f3 hacia adelante como si hubiera sido un guijarro. Luego se dirigi\u00f3 de nuevo hacia el interior de la cueva, sonriendo con timidez al pasar junto a los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque6.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-Gracias, Pancho Gnomo -le dijo Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>Gateando, los ni\u00f1os salieron desde la cueva hacia la luz del Sol. El bosque estaba h\u00famedo por la lluvia y todo parec\u00eda brillar. Continuaron su camino, a\u00fan en direcci\u00f3n al Sol, que ahora estaba m\u00e1s abajo en el cielo. Al poco tiempo, llegaron a un r\u00edo correntoso. No era muy ancho, pero parec\u00eda profundo. A poca distancia, aguas abajo, un \u00e1rbol volteado por un rayo hab\u00eda ca\u00eddo y formaba un puente sobre el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Podemos cruzar por ese \u00e1rbol -dijo Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Se treparon a la base del \u00e1rbol adonde estaban las ra\u00edces y comenzaron a cruzar. Nicol\u00e1s iba delante. Cuando llegaron a la mitad del r\u00edo, una rama se rompi\u00f3 en el otro extremo, a causa del sobrepeso y el tronco sobre el que estaban parados gir\u00f3, s\u00f3lo un poquito, pero lo suficiente como para hacer que Nicol\u00e1s perdiera el equilibrio y cayera al r\u00edo. Carolina, a su vez, cay\u00f3 sobre el tronco y se aferr\u00f3 a \u00e9l para no ir a dar al agua. Horrorizada, vio c\u00f3mo su hermano era arrastrado por la corriente. Entonces, record\u00f3 el nombre del ser de agua y, esperando poder acordarse tambi\u00e9n del signo correcto, se sac\u00f3 una horquilla del pelo y lo traz\u00f3 lo mejor que pudo sobre la corteza del \u00e1rbol:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/tri-3.gif\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-\u00a1Tina Ondina, ven, por favor! -exclam\u00f3-. \u00a1Ayuda a Nicol\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p>Ni bien hubo pronunciado la palabra \u201cOndina\u201d, una ni\u00f1a de cabellos verdes y vestido azul surgi\u00f3 del agua frente a Nicol\u00e1s y levant\u00f3 un brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente, la corriente del r\u00edo cambi\u00f3 de direcci\u00f3n, arrastrando a Nicol\u00e1s de vuelta hacia el \u00e1rbol adonde estaba Carolina. Ella le dio la mano y Nicol\u00e1s trep\u00f3 de nuevo al tronco. Descansaron all\u00ed unos momentos y luego terminaron de cruzar hasta la otra orilla. Sin detenerse, continuaron su camino.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque7.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Mientras caminaban, Carolina pregunt\u00f3: -\u00bfTe parece que nos va a pasar algo m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p>-No s\u00e9 -contest\u00f3 Nicol\u00e1s-, pero aunque as\u00ed sea, contamos con nuestros amigos para ayudarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tenemos suerte de haber encontrado a ese hombrecillo -respondi\u00f3 Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>y, por supuesto, algo les ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de un tiempo, llegaron a un profundo precipicio que se extend\u00eda hacia ambos lados, hasta donde alcanzaba la vista y que tendr\u00eda unos diez metros de ancho.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 vamos a hacer ahora, Nicol\u00e1s? -pregunt\u00f3 Carolina a su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>El Sol estaba ahora tan bajo en el cielo, que ya no pod\u00edan verlo; s\u00f3lo su resplandor se divisaba sobre los \u00e1rboles. Si no les era posible atravesar el abismo pronto, tendr\u00edan que pasar la noche en el bosque. Nicol\u00e1s llevaba todav\u00eda la ropa mojada y estaba empezando a hacer fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o busc\u00f3 la ramita en su bolsillo, pero la hab\u00eda perdido. Junt\u00f3, entonces, otra del suelo y traz\u00f3 en la tierra el signo de aire:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/tri-4.gif\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-Silvia Silfo, \u00bfest\u00e1s ah\u00ed? -llam\u00f3. La figura de una ni\u00f1ita, m\u00e1s peque\u00f1a a\u00fan que Pancho Gnomo, apareci\u00f3 frente a los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Resultaba dif\u00edcil verla porque era transparente y se deslizaba de un lado a otro sin tocar el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tenemos que cruzar el precipicio, Silvia Silfo. \u00bfNos puedes ayudar?<\/p>\n\n\n\n<p>-pregunt\u00f3 Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Silvia Silfo sonri\u00f3 y se acerc\u00f3 un poco. Entonces, los ni\u00f1os sintieron una corriente de aire c\u00e1lido que flu\u00eda debajo de ellos y los elevaba alto, por encima del abismo, hasta depositarlos suavemente del otro lado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque8.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>-\u00a1O, gracias, Silvia! -exclam\u00f3 Carolina, pero Silvia Silfo hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vamos, Carolina -la apur\u00f3 Nicol\u00e1s-, antes de que oscurezca.<\/p>\n\n\n\n<p>No tardaron mucho rato en llegar al borde del bosque y desde ese lugar divisaron la granja de la t\u00eda N\u00e9lida, que ten\u00eda ya las luces encendidas. Los ni\u00f1os corrieron hacia all\u00ed, pero antes de llegar se detuvieron y miraron para atr\u00e1s, hacia el bosque. El hombrecillo estaba parado ah\u00ed, a la entrada del bosque, con Manolo Salamandra y Pancho Gnomo a su izquierda, y Tina Ondina y Silvia Silfo a su derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevaba una t\u00fanica blanca con una estrella de oro en el pecho, que brillaba en el crep\u00fasculo, a trav\u00e9s de su barba.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/tri-5.gif\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Carolina y Nicol\u00e1s los saludaron con la mano y los cinco les devolvieron el saludo. Luego, desaparecieron.<\/p>\n\n\n\n<p>-El Hombre-Estrella, as\u00ed lo llamar\u00e9 -dijo Carolina.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed, debe ser \u00e9l -coincidi\u00f3 Nicol\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los ni\u00f1os entraron en la cocina, la t\u00eda N\u00e9lida estaba preparando la cena.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Hola! -los salud\u00f3-. Ya estaba por llamar a tu madre. Pens\u00e9 que iban a tomar el tren m\u00e1s temprano.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vinimos por el bosque -contest\u00f3 Nicol\u00e1s-. Por eso llegamos tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda N\u00e9lida se ri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfAh, s\u00ed? -dijo. Obviamente no cre\u00eda que dos ni\u00f1os peque\u00f1os pudieran atravesar solos el bosque, a pie.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero no lo volveremos a hacer. No, hasta que seamos m\u00e1s grandes -dijo Carolina-. Se lo prometimos al Hombre-Estrella.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00eda N\u00e9lida los mir\u00f3 m\u00e1s detenidamente y vio que Nicol\u00e1s ten\u00eda la ropa mojada. Entonces los ni\u00f1os le contaron todo lo que les hab\u00eda ocurrido. Con el transcurrir del tiempo repitieron la historia muchas veces m\u00e1s. Hubo personas grandes que no les creyeron, pero los ni\u00f1os s\u00ed lo hicieron. Y la t\u00eda N\u00e9lida, la mam\u00e1 y el pap\u00e1, tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/southerncrossreview.org\/157\/bosque9.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>\u00a9 Frank Thomas Smith <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las familias de los ni\u00f1os y ni\u00f1as de jard\u00edn que pasan a primer grado prepararon un hermoso y delicado teatro, basado en el cuento de Frank Smith sobre los esp\u00edritus de la Naturaleza. Luego, los ni\u00f1os, ni\u00f1as y sus maestras compartieron su bella ronda. 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