{"id":1017,"date":"2020-07-06T22:43:49","date_gmt":"2020-07-07T01:43:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/?p=1017"},"modified":"2020-07-06T22:43:49","modified_gmt":"2020-07-07T01:43:49","slug":"madre-nieve-un-cuento-para-todas-las-edades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.claradeasis.com.ar\/espiral\/2020\/07\/06\/madre-nieve-un-cuento-para-todas-las-edades\/","title":{"rendered":"Madre Nieve \u2013 un cuento para todas las edades"},"content":{"rendered":"<h3>Madre Nieve (Frau Holle)<\/h3>\n<p><em>Un cuento de los hermanos Grimm<\/em><\/p>\n<p>Cierta viuda ten\u00eda dos hijas: una de ellas, hermosa y diligente; la otra, fea y perezosa. Sin embargo, quer\u00eda mucho m\u00e1s a esta segunda, porque era verdadera hija suya, y cargaba a la otra todas las faenas del hogar, haciendo de ella la cenicienta de la casa. La pobre muchacha ten\u00eda que sentarse todos los d\u00edas junto a un pozo, al borde de la carretera, y estarse hilando hasta que le sangraban los dedos. Tan manchado de sangre se le puso un d\u00eda el huso, que la muchacha quiso lavarlo en el pozo, y he aqu\u00ed que se le escap\u00f3 de la mano y le cay\u00f3 al fondo. Llorando, se fue a contar lo ocurrido a su madrastra, y \u00e9sta, que era muy dura de coraz\u00f3n, la ri\u00f1\u00f3 \u00e1speramente y le dijo: \u00ab\u00a1Puesto que has dejado caer el huso al pozo, ir\u00e1s a sacarlo!\u00bb Volvi\u00f3 la muchacha al pozo, sin saber qu\u00e9 hacer, y, en su angustia, se arroj\u00f3 al agua en busca del huso. Perdi\u00f3 el sentido, y al despertarse y volver en s\u00ed, encontr\u00f3se en un bell\u00edsimo prado ba\u00f1ado de sol y cubierto de millares de florecillas. Caminando por \u00e9l, lleg\u00f3 a un horno lleno de pan, el cual le grit\u00f3: \u00ab\u00a1S\u00e1came de aqu\u00ed! \u00a1S\u00e1came de aqu\u00ed, que me quemo! Ya estoy bastante cocido.\u00bb Acerc\u00f3se ella, y, con la pala, fue sacando las hogazas. Prosiguiendo su camino, vio un manzano cargado de manzanas, que le grit\u00f3, a su vez: \u00ab\u00a1Sac\u00fademe, sac\u00fademe! Todas las manzanas estamos ya maduras.\u00bb Sacudiendo ella el \u00e1rbol, comenz\u00f3 a caer una lluvia de manzanas, hasta no quedar ninguna, y despu\u00e9s que las hubo reunido en un mont\u00f3n, sigui\u00f3 adelante. Finalmente, lleg\u00f3 a una casita, a una de cuyas ventanas estaba asomada una vieja; pero como ten\u00eda los dientes muy grandes, la ni\u00f1a ech\u00f3 a correr, asustada. La vieja la llam\u00f3: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 tienes miedo, hijita? Qu\u00e9date conmigo. Si quieres cuidar de mi casa, lo pasar\u00e1s muy bien. S\u00f3lo tienes que poner cuidado en sacudir bien mi cama para que vuelen las plumas, pues entonces nieva en la Tierra. Yo soy la Madre Nieve.\u00bb Al o\u00edr a la vieja hablarle en tono tan cari\u00f1oso, la muchacha cobr\u00f3 \u00e1nimos, y, aceptando el ofrecimiento, entr\u00f3 a su servicio. Hac\u00eda todas las cosas a plena satisfacci\u00f3n de su ama, sacudi\u00e9ndole vigorosamente la cama, de modo que las plumas volaban cual copos de nieve. En recompensa, disfrutaba de buena vida, no ten\u00eda que escuchar ni una palabra dura, y todos los d\u00edas com\u00eda cocido y asado. Cuando ya llevaba una temporada en casa de Madre Nieve, entr\u00f3le una extra\u00f1a tristeza, que ni ella misma sab\u00eda explicarse, hasta que, al fin, se dio cuenta de que era nostalgia de su tierra. Aunque estuviera all\u00ed mil veces mejor que en su casa, a\u00f1oraba a los suyos, y, as\u00ed, un d\u00eda dijo a su ama: \u00abSiento nostalgia de casa, y aunque estoy muy bien aqu\u00ed, no me siento con fuerzas para continuar; tengo que volverme a los m\u00edos.\u00bb Respondi\u00f3 Madre Nieve: \u00abMe place que sientas deseos de regresar a tu casa, y, puesto que me has servido tan fielmente, yo misma te acompa\u00f1ar\u00e9.\u00bb Y, tom\u00e1ndola de la mano, la condujo hasta un gran portal. El portal estaba abierto, y, en el momento de traspasarlo la muchacha, cay\u00f3le encima una copios\u00edsima lluvia de oro; y el oro se le qued\u00f3 adherido a los vestidos, por lo que todo su cuerpo estaba cubierto del precioso metal. \u00abEsto es para ti, en premio de la diligencia con que me has servido,\u00bb d\u00edjole Madre Nieve, al tiempo que le devolv\u00eda el huso que le hab\u00eda ca\u00eddo al pozo. Cerr\u00f3se entonces el portal, y la doncella se encontr\u00f3 de nuevo en el mundo, no lejos de la casa de su madre. Y cuando lleg\u00f3 al patio, el gallo, que estaba encaramado en el pretil del pozo, grit\u00f3:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Quiquiriqu\u00ed, nuestra doncella de oro vuelve a estar aqu\u00ed!\u00bb<\/p>\n<p>Entr\u00f3 la muchacha, y tanto su madrastra como la hija de \u00e9sta la recibieron muy bien al ver que ven\u00eda cubierta de oro.<\/p>\n<p>Cont\u00f3les la muchacha todo lo que le hab\u00eda ocurrido, y al enterarse la madrastra de c\u00f3mo hab\u00eda adquirido tanta riqueza, quiso procurar la misma fortuna a su hija, la fea y perezosa. Mand\u00f3la, pues, a hilar junto al pozo, y para que el huso se manchase de sangre, la hizo que se pinchase en un dedo y pusiera la mano en un espino. Luego arroj\u00f3 el huso al pozo, y a continuaci\u00f3n salt\u00f3 ella. Lleg\u00f3, como su hermanastra, al delicioso prado, y ech\u00f3 a andar por el mismo sendero. Al pasar junto al horno, volvi\u00f3 el pan a exclamar: \u00ab\u00a1S\u00e1came de aqu\u00ed! \u00a1S\u00e1came de aqu\u00ed, que me quemo! Ya estoy bastante cocido.\u00bb Pero le replic\u00f3 la holgazana: \u00ab\u00bfCrees que tengo ganas de ensuciarme?\u00bb y pas\u00f3 de largo. No tard\u00f3 en encontrar el manzano, el cual le grit\u00f3: \u00ab\u00a1Sac\u00fademe, sac\u00fademe! Todas las manzanas estamos ya maduras.\u00bb Replic\u00f3le ella: \u00ab\u00a1Me guardar\u00e9 muy bien! \u00bfY si me cayese una en la cabeza?\u00bb y sigui\u00f3 adelante. Al llegar frente a la casa de Madre Nieve, no se asust\u00f3 de sus dientes porque ya ten\u00eda noticia de ellos, y se qued\u00f3 a su servicio. El primer d\u00eda se domin\u00f3 y trabaj\u00f3 con aplicaci\u00f3n, obedeciendo puntualmente a su ama, pues pensaba en el oro que iba a regalarle. Pero al segundo d\u00eda empez\u00f3 ya a haraganear; el tercero se hizo la remolona al levantarse por la ma\u00f1ana, y as\u00ed, cada d\u00eda peor. Tampoco hac\u00eda la cama seg\u00fan las indicaciones de Madre Nieve, ni la sacud\u00eda de manera que volasen las plumas. Al fin, la se\u00f1ora se cans\u00f3 y la despidi\u00f3, con gran satisfacci\u00f3n de la holgazana, pues cre\u00eda llegaba la hora de la lluvia de oro. Madre Nieve la condujo tambi\u00e9n al portal; pero en vez de oro vertieron sobre ella un gran caldero de pez. \u00abEsto es el pago de tus servicios,\u00bb le dijo su ama, cerrando el portal. Y as\u00ed se present\u00f3 la perezosa en su casa, con todo el cuerpo cubierto de pez, y el gallo del pozo, al verla, se puso a gritar:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Quiquiriqu\u00ed, nuestra sucia doncella vuelve a estar aqu\u00ed!\u00bb<\/p>\n<p>La pez le qued\u00f3 adherida, y en todo el resto de su vida no se la pudo quitar del cuerpo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Madre Nieve (Frau Holle) Un cuento de los hermanos Grimm Cierta viuda ten\u00eda dos hijas: una de ellas, hermosa y diligente; la otra, fea y perezosa. 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